Corre el año 1999,
Fernando de la Rúa había asumido en medio de una época de recesión, en parte
favorecida por la Ley de convertibilidad , que fijaba la
paridad del peso argentino en el Dólar Estadounidense. Decidió continuar
con esta ley, tal como prometió en su campaña electoral lo que provocó
que la situación financiera fuera cada vez más crítica, y a la vez provocando
endeudamientos en el exterior.
